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¿Qué es una DPU y por qué revoluciona los centros de datos?

Las DPU (Data Processing Unit) son procesadores especializados que descargan tareas de red, almacenamiento y seguridad de la CPU en centros de datos modernos. Descubre cómo funcionan, sus ventajas y por qué están transformando la infraestructura de servidores para hacerla más eficiente y segura.

24 sept 2026
14 min
¿Qué es una DPU y por qué revoluciona los centros de datos?

Procesadores de datos DPU son chips especializados que asumen parte del trabajo de soporte en los servidores modernos. En lugar de sobrecargar la CPU central con aplicaciones, procesamiento de tráfico de red, acceso a almacenamiento y cifrado al mismo tiempo, muchas de estas operaciones pueden trasladarse a una DPU (Data Processing Unit).

¿Por qué los centros de datos necesitan DPU?

Este enfoque es especialmente relevante en centros de datos, donde un solo servidor gestiona enormes volúmenes de información de manera constante. A medida que aumentan la velocidad de las redes y el número de máquinas virtuales, las operaciones de infraestructura consumen una porción significativa de los recursos de la CPU. La DPU permite realizar muchas de estas tareas de forma independiente, dejando a la CPU más potencia de cómputo para aplicaciones y cargas de trabajo principales.

Es importante destacar que una DPU no es simplemente otra CPU o GPU. Su función está más cerca de la infraestructura del servidor: mueve datos entre la red, la memoria y el almacenamiento, procesa paquetes de red, virtualiza recursos y refuerza la seguridad.

¿Qué es un procesador de datos DPU?

Una DPU (Data Processing Unit) es un procesador programable diseñado principalmente para manejar flujos de datos y tareas de infraestructura en el servidor. Suele estar estrechamente vinculada a una interfaz de red de alta velocidad y puede ejecutar operaciones de forma autónoma que, sin ella, recaerían sobre la CPU central.

Por ejemplo, una DPU puede gestionar redes virtuales, filtrar paquetes, realizar cifrado, ejecutar operaciones de almacenamiento y controlar el acceso. Los modelos modernos aceleran algunas de estas funciones mediante bloques de hardware dedicados, por lo que las tareas típicas no necesitan involucrar constantemente los núcleos de procesamiento generalistas.

En la práctica, una DPU es como un pequeño ordenador especializado dentro del servidor, con sus propios núcleos, memoria, controlador de red y aceleradores. Así, parte del software de infraestructura puede trabajar casi independientemente del sistema operativo principal.

Diferencias entre DPU y CPU convencional

La CPU central es un dispositivo universal: ejecuta el sistema operativo, bases de datos, aplicaciones de servidor, máquinas virtuales y más, sin conocer previamente el tipo de cálculos que realizará.

La DPU resuelve un conjunto más específico de tareas, ubicándose en el camino directo de los datos y optimizada para operaciones recurrentes en la infraestructura, como la transmisión de paquetes, gestión de redes virtuales, almacenamiento, cifrado y filtrado de tráfico.

Así, la CPU no gasta tanto tiempo en tareas de infraestructura. Las aplicaciones siguen ejecutándose en la CPU, mientras que una parte significativa de las operaciones con datos las realiza el hardware especializado, aprovechando mejor los costosos núcleos de servidor.

Componentes de una DPU moderna

La arquitectura varía según el fabricante, pero las DPU modernas suelen incluir núcleos programables, interfaces de red de alta velocidad y bloques de hardware dedicados para operaciones de red, almacenamiento y seguridad.

  • NVIDIA BlueField: integra el controlador de red ConnectX, núcleos Arm y aceleradores de hardware para operaciones de red, disco y cifrado.
  • AMD Pensando: utiliza su propia canalización programable de procesamiento de datos, núcleos Arm y bloques separados para cifrado y almacenamiento.

Por tanto, una DPU no es simplemente una tarjeta de red avanzada, sino un subsistema de cómputo capaz de ejecutar funciones de infraestructura programables de manera autónoma.

¿Cómo descarga la DPU al procesador del servidor?

En un servidor convencional, los datos de la red pasan por el adaptador de red y la mayor parte del procesamiento recae en la CPU: redes virtuales, protocolos, operaciones de almacenamiento, cifrado y otras funciones de infraestructura compiten con las aplicaciones principales. El problema se agrava con redes de más alta capacidad y entornos virtualizados, donde la gestión de tráfico, conmutadores virtuales y almacenamiento remoto sobrecarga la CPU.

La DPU cambia este flujo: los datos primero pasan por el procesador especializado, que ejecuta las operaciones de infraestructura necesarias. La CPU recibe el flujo ya procesado, consumiendo menos recursos en tareas de soporte.

Este modelo representa el paso de los cálculos universales a bloques especializados, como se analiza en el artículo "La era de los procesadores universales está terminando: por qué la CPU cede el paso a GPU, NPU y ASIC".

Procesamiento de tráfico de red

Una de las funciones principales de la DPU es la gestión de paquetes de red: en lugar de pasar cada etapa a la CPU, la DPU puede realizar enrutamiento, filtrado, conmutación virtual y otras operaciones directamente en el trayecto de los datos.

Esto es esencial en entornos cloud, donde decenas o cientos de máquinas virtuales y contenedores pueden operar en un solo servidor, cada uno con sus redes virtuales y reglas de acceso. Si todo esto se ejecuta en la CPU, la infraestructura compite por recursos con las aplicaciones.

Con DPU, parte de la lógica de red se traslada a un procesador independiente. Por ejemplo, NVIDIA BlueField está diseñada para liberar a la CPU de servicios de red, almacenamiento y seguridad, dejando mayor capacidad de proceso para las cargas principales.

La clave no es solo "acelerar el internet" dentro del servidor, sino que el procesamiento de tráfico se vuelve una tarea hardware-software separada, menos dependiente de la carga de la CPU. Incluso si la aplicación usa intensamente el procesador, las funciones de infraestructura siguen operando en la DPU.

Importancia en los centros de datos

En un ordenador doméstico, algunos puntos porcentuales extra de carga en la CPU suelen pasar desapercibidos. Pero en un centro de datos, las mismas operaciones de infraestructura se repiten en miles de servidores, de modo que cualquier ahorro se multiplica a escala de clúster.

Además, los servidores actuales se usan cada vez más para cargas de trabajo intensivas y costosas: bases de datos, analítica, máquinas virtuales e inteligencia artificial. Utilizar los potentes núcleos de CPU para tareas administrativas como el procesamiento de paquetes o tráfico resulta ineficiente si estas operaciones pueden ser delegadas a hardware especializado.

La DPU permite separar la parte de cómputo y la de infraestructura: la CPU gestiona las aplicaciones, la GPU los cálculos paralelos y la DPU el movimiento y procesamiento de datos. Este enfoque es clave en grandes centros de datos donde red y almacenamiento son parte de la arquitectura computacional.

¿Qué operaciones asume la DPU? Red, almacenamiento y seguridad

La ventaja de la DPU es que puede encargarse simultáneamente de diversos tipos de operaciones de infraestructura. En vez de usar mecanismos de software en la CPU para red, almacenamiento y protección, el servidor traslada parte de ese trabajo a un procesador especializado.

Esto resulta especialmente útil en centros de datos, donde los datos se mueven constantemente entre interfaces de red, memoria, discos y otros servidores. Cuantas más operaciones se realicen sin la CPU, más recursos quedan para las aplicaciones.

Operaciones de red

La gestión de red es una de las tareas clave de la DPU. Puede analizar paquetes, aplicar reglas de filtrado, administrar redes virtuales y realizar parte del enrutamiento en tiempo real.

En entornos virtualizados, la DPU también puede manejar conmutadores virtuales y funciones de red que conectan máquinas virtuales y contenedores. En vez de que la CPU cambie constantemente entre aplicaciones y procesamiento de red, puede dedicarse a las cargas de cómputo.

Otra área importante es la transferencia directa de datos entre memorias de diferentes sistemas, como RDMA, que permite al adaptador de red transferir datos directamente a la RAM de otro servidor, minimizando la intervención de la CPU. Puedes consultar más detalles en el artículo "RDMA: transferencia directa de datos para acelerar redes de servidores".

Estos mecanismos son fundamentales en computación de alto rendimiento y clústeres de IA, donde grandes volúmenes de información se mueven constantemente entre servidores y aceleradores. Si cada transferencia requiere la intervención de la CPU, la red puede convertirse en un cuello de botella.

Gestión de almacenamiento

La DPU puede acelerar no solo la red, sino también las operaciones de entrada/salida. En centros de datos modernos, el almacenamiento suele formar parte de un sistema distribuido accesible por red, no dentro de cada servidor individual.

En esta arquitectura, una solicitud de lectura o escritura debe pasar por la pila de red, virtualización, protocolos de almacenamiento y mecanismos de control de acceso. Si todo esto lo gestiona la CPU, el trabajo con los discos añade carga adicional.

La DPU puede asumir parte de este proceso, procesando protocolos de almacenamiento, gestionando la transferencia de datos y acelerando ciertas operaciones I/O por hardware. Así, los datos se mueven entre red, memoria y discos con menos intervención de la CPU, especialmente con NVMe y sistemas de almacenamiento en red modernos, donde la velocidad ya no la limita el disco, sino el software y la transmisión interna de datos.

Seguridad por hardware

Otra función clave de la DPU es trasladar parte de los mecanismos de seguridad fuera del sistema operativo principal. Esto permite inspeccionar y filtrar datos antes de que lleguen a las aplicaciones o máquinas virtuales.

La DPU puede encargarse del cifrado/descifrado del tráfico, comprobación de reglas de red, filtrado de paquetes y control de acceso, utilizando aceleradores dedicados para procesar grandes volúmenes de datos sin sobrecargar los núcleos generalistas.

Este enfoque tiene una ventaja arquitectónica: si las funciones de seguridad operan en un procesador independiente, son menos vulnerables a problemas del sistema operativo principal. Incluso con alta carga o fallos en una máquina virtual, el nivel de infraestructura sigue controlando el tráfico y el acceso a los recursos.

Por eso, la DPU acelera el procesamiento de datos y crea un nivel adicional de aislamiento entre la infraestructura del centro de datos y las aplicaciones que corren en el servidor.

DPU, SmartNIC, CPU y GPU: ¿en qué se diferencian?

La DPU no sustituye a la CPU ni a la GPU, sino que trabaja junto a ellas. En servidores modernos conviven varios tipos de procesadores, cada uno optimizado para su clase de tareas: la CPU como centro de control universal, la GPU para cálculos masivos en paralelo y la DPU para la infraestructura de datos.

Así no se intenta hacer todo con un solo procesador. En sistemas grandes, el uso de hardware especializado suele ser más eficiente que realizar todas las tareas de red, gráficos e infraestructura con la CPU.

Un principio similar se aplica en sistemas con múltiples aceleradores, como se explica en el artículo "Sistemas de computación híbridos: cómo CPU, GPU, NPU y FPGA trabajan como una arquitectura unificada".

DPU y SmartNIC

SmartNIC es una tarjeta de red programable que puede ejecutar algunas operaciones sobre el tráfico de red de forma autónoma; filtra paquetes, gestiona redes virtuales y acelera funciones específicas. Sin embargo, la frontera entre SmartNIC y DPU es difusa: los fabricantes usan ambos términos y sus funcionalidades se solapan. Por lo general, una DPU implica un subsistema de cómputo más independiente, con núcleos programables, memoria propia y aceleradores para operaciones de red, almacenamiento y seguridad.

Así, una SmartNIC es principalmente una tarjeta de red avanzada, mientras que la DPU es un procesador de infraestructura instalado directamente en la trayectoria de los datos. Algunas SmartNIC modernas se acercan en capacidades a las DPU, por lo que la distinción técnica no siempre es clara.

DPU y CPU

La CPU está diseñada para ejecutar todo tipo de software: sistemas operativos, bases de datos, servidores web y cualquier otro programa. Esta versatilidad tiene un costo: operaciones repetitivas como el procesamiento de millones de paquetes o el cifrado constante de datos no siempre son eficientes en la CPU y pueden externalizarse a bloques especializados como la DPU, que libera a la CPU para centrarse en las aplicaciones.

DPU y GPU

La GPU es también un procesador especializado, pero para cálculos paralelos y gráficos. La DPU, en cambio, se centra en el movimiento y procesamiento eficiente de datos entre dispositivos de cómputo, gestionando redes, seguridad, almacenamiento y dirigiendo la información hacia el componente adecuado.

En un servidor de IA, estos chips pueden funcionar juntos: la CPU gestiona el sistema, la GPU entrena modelos y la DPU gestiona la red y la infraestructura. Cuanto mayor es el clúster, más importante es la división de tareas entre tipos de procesadores.

¿Dónde se utilizan las DPU? El caso de NVIDIA BlueField

Las DPU están pensadas principalmente para infraestructuras donde cada servidor maneja grandes volúmenes de tráfico de red y almacenamiento: centros de datos, plataformas cloud, virtualización, HPC y clústeres de IA. En la nube, la DPU gestiona funciones de red y seguridad de máquinas virtuales de forma independiente. En sistemas de almacenamiento, facilita la transferencia de datos entre servidores y discos remotos. En IA, libera a la CPU y GPU de tareas ajenas al cómputo.

AMD, por ejemplo, propone instalar DPU directamente en los servidores del centro de datos, donde asumen servicios de red, almacenamiento y seguridad para las aplicaciones y entornos virtualizados, lo que permite escalar fácilmente la infraestructura.

NVIDIA BlueField DPU

Uno de los ejemplos más conocidos es la familia NVIDIA BlueField, que integra interfaces de red de alta velocidad, núcleos Arm programables y aceleradores de hardware para redes, almacenamiento y seguridad. BlueField es, en la práctica, una plataforma de computación de infraestructura autónoma dentro del servidor.

Por ejemplo, una DPU puede gestionar funciones de red definidas por software, NVMe over Fabrics, RDMA, cifrado, aislamiento de cargas y políticas de seguridad, sin que la CPU tenga que intervenir en cada etapa.

Este modelo es especialmente relevante en infraestructura de IA, donde el entrenamiento de modelos requiere mover grandes volúmenes de datos entre almacenamiento, servidores y GPU. El rendimiento depende no solo de la potencia de los aceleradores, sino también de la velocidad con la que los datos llegan a ellos.

La DPU se convierte en un intermediario de infraestructura: organiza la transferencia de datos, gestiona red y almacenamiento y aplica los mecanismos de seguridad necesarios. Así, la GPU se dedica más al cómputo y la CPU a la gestión y control.

¿Por qué crece el papel de la DPU?

La razón principal de la aparición de la DPU es la transformación de la arquitectura de los servidores. Antes, la red y el almacenamiento se consideraban periféricos de la CPU. Hoy, la red puede operar a cientos de gigabits por segundo, los datos residen en sistemas distribuidos y un solo servidor puede gestionar múltiples cargas aisladas.

Al mismo tiempo, el coste de los recursos de cómputo crece. Si parte de la CPU está siempre ocupada en tareas de infraestructura, no puede dedicarse a bases de datos, aplicaciones y cargas útiles.

Por eso, las funciones de infraestructura migran progresivamente a procesadores especializados. NVIDIA, por ejemplo, posiciona BlueField como plataforma para trasladar servicios de red, almacenamiento y seguridad fuera de la CPU, y las versiones modernas están diseñadas incluso para grandes centros de datos de IA.

La DPU representa un nuevo nivel de especialización en hardware de servidores. En vez de que la CPU asuma todo, cada chip se encarga de la tarea que mejor realiza: CPU para lógica universal, GPU para cálculos paralelos y DPU para la infraestructura y el movimiento de datos.

Conclusión

Los procesadores de datos DPU han surgido como respuesta al crecimiento de la carga que la infraestructura de servidores modernos genera alrededor del cómputo principal. Red, virtualización, almacenamiento, cifrado y filtrado de tráfico requieren cada vez más recursos, y realizar todo esto en la CPU no es eficiente.

La DPU traslada gran parte de estas tareas a un procesador especializado, dejando la CPU para aplicaciones y lógica general y la GPU para cálculos paralelos, mientras la DPU gestiona el movimiento, procesamiento y protección de los datos.

Para un ordenador doméstico, una DPU es innecesaria. Sus ventajas se materializan en centros de datos, plataformas cloud y grandes clústeres de IA, donde incluso un pequeño ahorro de recursos en cada servidor se multiplica por miles de máquinas. Así, DPU como NVIDIA BlueField son parte de una tendencia más amplia: en vez de un solo procesador universal, los sistemas modernos emplean un conjunto de chips especializados, cada uno responsable de su tarea de forma más eficiente.

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