Inicio/Tecnologías/¿Qué frecuencia de actualización de monitor elegir? 60 Hz vs 120 Hz vs 144 Hz vs 240 Hz
Tecnologías

¿Qué frecuencia de actualización de monitor elegir? 60 Hz vs 120 Hz vs 144 Hz vs 240 Hz

La frecuencia de actualización del monitor determina la fluidez con la que percibimos el movimiento en pantalla. Descubre las diferencias reales entre 60, 120, 144 y 240 Hz, cómo afectan a juegos y tareas cotidianas, y cuál es la mejor opción según tu PC y tus necesidades.

24 sept 2026
11 min
¿Qué frecuencia de actualización de monitor elegir? 60 Hz vs 120 Hz vs 144 Hz vs 240 Hz

La frecuencia de actualización del monitor influye directamente en la fluidez con la que percibimos el movimiento en pantalla. Por eso, al pasar de 60 Hz a 120 o 144 Hz, la interfaz, el desplazamiento de páginas y los juegos suelen sentirse mucho más rápidos, aunque el rendimiento del ordenador no cambie.

Sin embargo, aumentar la frecuencia de actualización no siempre ofrece el mismo impacto. La diferencia entre 60 y 120 Hz es evidente para la mayoría de los usuarios, mientras que el salto de 144 a 240 Hz es mucho menos perceptible. Analicemos qué significa realmente la frecuencia de actualización y cuál conviene elegir.

¿Qué es la frecuencia de actualización y cómo afecta a la imagen?

La frecuencia de actualización de un monitor es la cantidad de veces por segundo que la pantalla puede actualizar la imagen, medida en hertzios (Hz). Un monitor de 60 Hz puede refrescar hasta 60 veces por segundo, uno de 120 Hz lo hace 120 veces, y uno de 240 Hz, hasta 240 veces.

Cuanto mayor es la frecuencia, menor es el tiempo entre cuadros consecutivos, por lo que los objetos en movimiento se muestran con más posiciones intermedias y el movimiento parece mucho más fluido.

Por ejemplo, a 60 Hz la pantalla se actualiza cada 16,7 ms; a 120 Hz, cada 8,3 ms; a 144 Hz, cada 6,9 ms; y a 240 Hz, cada 4,2 ms. Esta reducción del intervalo es lo que hace que la imagen sea más responsiva.

La diferencia se nota no solo en juegos: el cursor se mueve de forma más suave, las páginas web se desplazan mejor y las animaciones del sistema son más ágiles en un monitor de alta frecuencia, especialmente al mover objetos rápidamente en la pantalla.

No hay que confundir la frecuencia de actualización con el tiempo de respuesta del panel. La frecuencia indica cuántos cuadros puede mostrar el monitor; el tiempo de respuesta, la rapidez con la que los píxeles cambian de estado. Por ejemplo, un monitor de 144 Hz con un panel lento aún podría dejar estelas detrás de objetos en rápido movimiento.

Además, una frecuencia alta no significa que el ordenador genere más cuadros: la frecuencia describe la capacidad del monitor, pero el número de cuadros (FPS) depende de la CPU, la tarjeta gráfica y el propio software. Sobre la relación entre Hz y FPS, hablamos más adelante.

60, 120, 144 y 240 Hz: diferencias reales

60 Hz: el estándar básico

Con 60 Hz, la pantalla se actualiza cada 16,7 ms. Es suficiente para trabajar con documentos, ver vídeos, navegar por Internet y la mayoría de tareas cotidianas. Para películas tampoco hace falta más: la mayoría están grabadas a 24, 30 o 60 FPS.

En juegos, 60 Hz sigue siendo válido, especialmente si el PC ofrece unos 60 FPS. Sin embargo, al girar la cámara o mover objetos rápidamente, los cuadros se notan más y el control es menos fluido comparado con un monitor de 120-144 Hz.

120 Hz: el salto más notorio tras 60 Hz

En 120 Hz, cada cuadro nuevo puede aparecer cada 8,3 ms -el doble de frecuencia respecto a 60 Hz-, por lo que el cambio suele ser evidente incluso fuera de los juegos.

El desplazamiento de páginas es más fluido, el texto se lee mejor en movimiento, el cursor parece más continuo y las animaciones del sistema, rápidas y responsivas. En juegos dinámicos, el movimiento de la cámara es mucho más suave.

El salto de 60 a 120 Hz ofrece uno de los mayores cambios visuales, ya que el intervalo entre actualizaciones se reduce a la mitad.

144 Hz: un poco más allá de 120 Hz

Durante mucho tiempo, 144 Hz fue el estándar en monitores gaming. Aquí, cada actualización dura unos 6,9 ms.

La diferencia con 60 Hz es enorme, pero entre 120 y 144 Hz el cambio es mucho menor: el intervalo entre cuadros solo se reduce en unos 1,4 ms, así que es complicado distinguir ambos modos en un uso normal.

En juegos, los 144 Hz aportan ventaja, especialmente en shooters, carreras y géneros con movimientos rápidos, sobre todo si el ordenador supera los 120 FPS.

240 Hz: máxima fluidez

Un monitor de 240 Hz refresca la imagen cada 4,2 ms. El movimiento es todavía más continuo y la respuesta tras una acción es instantánea.

Sin embargo, pasar de 144 a 240 Hz no se siente tan marcado como los saltos anteriores: cuanto más alta es la frecuencia, menor es la ganancia en tiempo.

FrecuenciaIntervalo entre actualizaciones
60 Hz16,7 ms
120 Hz8,3 ms
144 Hz6,9 ms
240 Hz4,2 ms

Al pasar de 60 a 120 Hz el intervalo se reduce en 8,4 ms, pero de 120 a 144 Hz solo disminuye en 1,4 ms. Por eso, "el doble de Hz" no significa el doble de fluidez percibida.

Los 240 Hz destacan en juegos competitivos donde importa el seguimiento rápido de adversarios, movimientos bruscos y la mínima latencia. En navegación, películas o juegos tranquilos, su ventaja suele ser mucho menos notoria.

Frecuencia de actualización y FPS: ¿son lo mismo?

A menudo se asocia la frecuencia de actualización del monitor con los FPS, pero son conceptos distintos. La frecuencia indica cuántas veces por segundo el monitor puede refrescar la imagen; los FPS, cuántos cuadros genera el PC o la consola en ese tiempo.

Por ejemplo, un monitor de 144 Hz puede mostrar hasta 144 actualizaciones por segundo, pero si el juego solo produce 60 FPS, solo habrá 60 cuadros nuevos. El monitor seguirá refrescando a 144 Hz, pero muchos refrescos mostrarán la misma imagen, así que no se logra la suavidad de 144 FPS reales.

Lo contrario ocurre si el PC genera más FPS de los que el monitor puede mostrar: si el juego va a 200 FPS y la pantalla es de 60 Hz, el monitor no podrá mostrar todos esos cuadros. Aun así, un FPS alto puede reducir algo la latencia, ya que en cada actualización el monitor tendrá un cuadro más reciente.

En este punto puede aparecer el screen tearing, cuando la tarjeta gráfica envía un nuevo cuadro mientras el monitor aún muestra el anterior, haciendo que la parte superior e inferior de la pantalla correspondan a cuadros distintos -algo especialmente visible al girar la cámara rápidamente.

Para solucionar esto existen las tecnologías de sincronización adaptativa, que permiten al monitor ajustar su frecuencia al ritmo de la tarjeta gráfica, reduciendo cortes y saltos en la imagen. Puedes conocer más sobre estas tecnologías en el artículo G-Sync y FreeSync: ¿cuál es mejor para tu monitor gaming?.

Por tanto, al elegir un monitor hay que valorar no solo que sea de 144 o 240 Hz, sino también el rendimiento del PC. Si la tarjeta gráfica ofrece 70-90 FPS en los juegos que más usas, pasar de 144 a 240 Hz apenas aportará mejora. Es más lógico primero asegurar un FPS alto y estable.

Lo ideal es que los FPS estén cerca de la capacidad del monitor: para 144 Hz, conviene lograr un FPS alto que se aproxime a esa cifra, y para 240 Hz es fundamental que el sistema pueda producir cientos de cuadros por segundo en los juegos elegidos.

¿Cuántos Hz necesitas para jugar?

La frecuencia adecuada depende más del FPS que puede mantener el ordenador que del tipo de juego. Comprar un monitor de 240 Hz no tiene mucho sentido si la mayoría de juegos van entre 70 y 100 FPS; mientras que para un equipo potente, un monitor de 60 Hz puede ser limitante.

60 Hz

60 Hz son suficientes para juegos tranquilos, estrategias, simuladores o títulos donde la rapidez de reacción no es tan clave. Si el PC suele ir a unos 60 FPS, este monitor aprovechará todo su rendimiento.

En juegos modernos y dinámicos, 60 Hz ya se sienten menos fluidos comparados con frecuencias más altas, sobre todo al girar la cámara o mover personajes y al apuntar a objetivos pequeños.

120-144 Hz

Para la mayoría de usuarios, el rango de 120-144 Hz es el más versátil. El salto tras 60 Hz se nota mucho y no necesitas alcanzar cientos de FPS para aprovecharlo.

Esta frecuencia va bien para cualquier género: shooters, carreras, acción, RPG y juegos competitivos. Incluso si los FPS bajan ocasionalmente por debajo de la frecuencia máxima, la alta tasa de refresco sigue ofreciendo un margen cómodo.

La diferencia entre 120 y 144 Hz es pequeña, así que al elegir conviene fijarse más en la calidad del panel, la resolución, el tiempo de respuesta y la compatibilidad con sincronización adaptativa que en esos 24 Hz extra.

240 Hz

Los 240 Hz están enfocados a juegos competitivos, donde cada milisegundo importa. Son ideales para shooters dinámicos y otros títulos en los que el PC puede mantener FPS muy altos.

El monitor se actualiza cada 4,2 ms, permitiendo ver antes los cambios en pantalla. Sin embargo, la diferencia con 144 Hz ya es mucho menos evidente que entre 60 y 144 Hz.

Una frecuencia alta no elimina por completo la latencia del sistema. El tiempo de reacción depende también del juego, CPU, GPU, periféricos y el procesamiento de la señal. Si te interesa reducir la latencia, consulta el artículo NVIDIA Reflex: qué es y cuándo activarlo en tus juegos.

Por eso, un monitor de 240 Hz debe verse como parte de un sistema gaming potente, no como la solución única para controles ultrarrápidos. Si el PC no logra FPS altos, gran parte de las ventajas se desperdician.

¿60, 120, 144 o 240 Hz? ¿Qué elegir?

No elijas la frecuencia solo pensando que "más es mejor"; valora el uso que le darás, el rendimiento del PC y las características del monitor. A veces, un panel de calidad a 144 Hz es mejor opción que un 240 Hz barato con peor panel.

Para tareas básicas, vídeos y trabajo de oficina, 60 Hz siguen siendo suficientes. Sin embargo, si buscas un monitor para varios años, modelos de 120 Hz ofrecen mucha más fluidez incluso fuera de los juegos y mejoran la experiencia diaria.

Para un ordenador doméstico o gaming polivalente, lo más recomendable suele ser 120-144 Hz: notarás claramente la diferencia respecto a 60 Hz, son aptos para casi cualquier género y no exigen una gráfica extrema.

144 Hz es un estándar sólido para PC gaming. Al comparar 120 y 144 Hz, no suele merecer la pena pagar más solo por un poco más de frecuencia; es más importante la calidad de imagen, la resolución, el tiempo de respuesta y la compatibilidad con sincronización adaptativa.

240 Hz tienen sentido si juegas regularmente a títulos competitivos y realmente alcanzas FPS altos. Si la mayoría de tus juegos son campañas individuales con gráficos altos y FPS entre 60 y 120, no aprovecharás del todo el potencial de un monitor de 240 Hz.

También existen monitores dual mode, que permiten alternar entre alta resolución y alta frecuencia de actualización. Por ejemplo, puedes usar un modo para trabajar o jugar solo y otro para competir. Puedes descubrir más sobre esta tecnología en el artículo Monitores Dual Mode: la revolución gaming 4K/480 Hz.

En resumen: 60 Hz son suficientes para tareas básicas, 120-144 Hz son la mejor opción para la mayoría de usuarios y jugadores, y 240 Hz solo conviene cuando buscas la máxima fluidez y el PC puede ofrecer los FPS necesarios.

Recuerda que a partir de cierto punto se aplica la ley de rendimientos decrecientes: el salto de 60 a 120 Hz se percibe mucho, de 120 a 144 Hz es menor y de 144 a 240 Hz la ventaja depende mucho más del juego, el PC y la sensibilidad del usuario.

Conclusión

La frecuencia de actualización del monitor afecta directamente a la fluidez visual, pero el aumento de Hz tiene un efecto cada vez menor a medida que sube el valor. El paso de 60 a 120-144 Hz es el más notable: el movimiento es más suave, la respuesta del sistema mejora y es más fácil seguir objetos en movimiento en los juegos.

Para la mayoría de usuarios y gamers, el rango ideal es 120-144 Hz. 60 Hz bastan para tareas sencillas, mientras que los 240 Hz deben reservarse para juegos competitivos y sistemas capaces de mantener FPS altos.

Al comprar un monitor, no te fijes solo en la frecuencia máxima: la resolución, la calidad del panel, el tiempo de respuesta, la sincronización adaptativa y el rendimiento real del ordenador influyen tanto o más en la experiencia que los Hz del modelo.

Etiquetas:

monitores
frecuencia de actualización
gaming
PC
FPS
tecnología
hardware
sincronización adaptativa

Artículos Similares